Tras los acontecimientos ocurridos el pasado 3 de enero, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela ha manifestado su rechazo absoluto y vehemente ante la captura del Presidente Nicolás Maduro y de la Primera Combatiente, Cilia Flores, por parte de fuerzas estadounidenses.
En respuesta a estos hechos, este lunes 5 de enero se llevó a cabo una movilización pacífica partiendo desde Bellas Artes hasta la Av. Universidad en Caracas, con el objetivo de exigir la inmediata liberación de ambos líderes y denunciar lo que el Ejecutivo considera una flagrante violación a la institucionalidad.
De esta manera, La administración venezolana, ahora dirigida por la Presidenta Encargada, Delcy Rodríguez, ha condenado la operación como un «bombardeo criminal» y una «brutal agresión imperial», argumentando que la captura constituye un secuestro ilegal que viola la soberanía nacional y el derecho internacional.
Asimismo, los trabajadores y trabajadoras del país han manifestado su solidaridad con el Presidente Maduro y la Primera Combatiente, destacando que la situación representa una flagrante violación de los derechos humanos y un atentado contra la democracia venezolana.

